La fortaleza del alma

Con antorchas encendidas en la flagelación nocturna,
mostró el ser humano su lado mediocre detrás de túnicas y máscaras.
Los ángeles convencidos de la inexorable tragedia, fiebre y deterioro,
dictaminaron que sus mártires y santos fueran puestos de rodillas fuera de los ataúdes.
El Sensato fue humillado y la virtud puesta en la soga,
sacrificando a las Vírgenes pequeñas y a sus madres a vestir el luto.
El velorio involuntario trajo la cruz y la sentencia de Judas se hizo carne.
Los señores de blanco usurparon con diabluras la piedad
y el alboroto carcomió toda fe cubriendo de negro el rostro de sus viudas.
El traidor y el héroe no quisieron confiscar lo ganado,
siglos y siglos de dudosa reputación y legado.
Los bailes religiosos eran necesarios para exorcizar tanto demonio suelto.
¡Las fotografías son obra de brujas! ¿cómo pueden retratar el espíritu?
dijo el sacerdote, copa en mano, para fortalecer el alma,
mientras el centurión da la orden de quemar toda imagen circundante,
ya sea en blanco y en negro, con su cigarrillo.
Los Sabios, vilipendiados por aquellos días, empezaron a ocultar sus capturas.
Incómodo Dios con las blasfemias y su evangelio perdido dijo:
Mañana despertaré al distraído y obsequiaré al globo terráqueo la paloma de la paz,
divulgaré con vehemencia que todo fue obra del Demonio y nada más.
Los Espartanos y los Atenienses despertaron a sus niños
inculcando Guerra y Sabiduría, tatuando en sus frentes la palabra Paideia.
Más tarde, los ángeles con melodías de bronces
resucitaron al peregrino y a su Virgen,
pero la cizaña siguió un par de siglos hasta que llegó el día del Juicio Final.
Los cuatro jinetes bajaron por las galerías y, ocultas bajo unos deteriorados garrotes,
unas fotografías fueron develadas impactando a todos por igual.
¿Será posible duplicarnos? ¿Será posible perpetuar el reflejo?
lo que más impactó, por cierto, fue ver al ser humano retratado tal cual es, con luces y sombras.
Aída Reyes-Alcalde
Poema inspirado en la obra de la fotógrafa Cristina García Rodero








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