

Junta Diabla
Esta es una anécdota tanto impúdica como póstuma. Por motivos de dudosa soberbia, solíamos reunirnos cada tanto con mis amigotes del mal, contábamos peripecias, travesuras a los santos y penurias muy mediocres. Un demonio escuchaba rezos, cantos de iglesia, los aprendía y los malinterpretaba a los feligreses. Otro, repartía manifiestos del pánico por si había temblores. Un tercero, a los temerosos recreaba su muerte ilusoria. Y he aquí mi queja: «repudio la crueldad de poca


Hombre quebrado
Entreabrió los ojos y recobró apenas la conciencia. Perturbado por el humo y las piedras, vio una escena casi abstracta mientras sujetaba un libro. Él, que quería acaparar para todos «La gran biblioteca de Babel» y, cual Minotauro, adentrarse como Asterión en su laberinto, percibió que ese sueño se teñía de pesadilla al ver a los insensatos transformar en cenizas todas las letras. Él, que con las pupilas extenuadas en las cimarras más fructíferas había sido amante de aquel pr


De Potrerillos a Estación Central
Bajamos por la salitrera, todos discípulos siguiendo los pasos de nuestro Cristo raquítico. Estando en el Elqui recitó mandamientos, pecados capitales como si el santísimo arrojara a su boca reseca esos hondos misterios, asimismo iniciaba ritos bautismales a la manera de Juan ¡maldito taparrabo! nunca nos atrevimos a decirle que parecía un indio pícaro. Nosotros nos preguntábamos ¿dónde iría a parar el pecador? de seguro al “quita pena” muerto de la risa, santiguado en el bre


Los últimos
Lleva años allí, la disciplina la viste a cabalidad, su memoria no va a la par, puede que la muerte le recuerde sus faltas, lo inquietante es oír que olvidará de todos modos. De pronto se oye un golpe, es un visitante que tiene quebrada la cara y le invita una partida. –Soldado, hay una obra oscura que no se conoce y que llaman "recuerdo roto", demonios en el lugar incorrecto, visiones de un hombre que se pierde a sí mismo cuando excava en su pasado. Es una criatura selectiva


Una muerta salitrera
Cuando la insolación reverbera La tierra es implacable y bruta, tiene el desierto tatuado, ni el guano le abona ni el yodo le cura, el nitrato, más de lo mismo. Ni Caleta Coloso ni el Ancla en el alto del cerro, ni siquiera el fantasma de North pudo con tanta maravilla. Ni el ferrocarril, ni la Chimba, na’ de na’. Cuando se es animita obrera, una se las da de espantador de jornada completa. Los hombres al salitre y las mujeres a la vianda, la herencia de la diosa Pampa ta

























