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Envalentonado

  • aidareyesalcalde
  • 15 ago 2025
  • 2 min de lectura
Ilustración original para el poema "Envalentonado". Se muestra un torso muy elegante con una copa en vez de cabeza.

Después de ser santiguado en uva,

hablar en público se me dio rápido.

Mi fomedad profusa fue aturdida en brebaje

y un tal Dionisio, de algún modo extraordinario, 

me otorgó el don de la palabra

y una desproporcionada sonrisa.

Lo macabro, lo prodigioso,

la consternación a la letra descarnada,

era alimentada por este milagroso enjuague

e hizo que el circunspecto se dilatara

infundiendo el arrojo.

 

El espectáculo de la máscara de los Dioses

irrumpió insolente en mis sueños

impulsando la muerte y la tragedia,

resoplando a mi sombra estas maravillas...

Edipo, Antígonas...

Y en escena,

cuando un a falta de un actor no hubiese reemplazante,

Dionisio me guiñaba el ojo

y envuelto en el espíritu de la “aparentemente incurable tristeza”,

salía al público ganando ímpetu y el codiciado aplauso.

¡Aplausos! ¡aplausos!

 

Antes de ser Sófocles

era yo desnudo a la mirada del hombre, 

la prosa y la imaginería convergieron en mi papiro desteñido,

el mito y la escoria desacreditaron el horror a sus Dioses

y al humanizarle en bebida bendita

devoré sus entrañas, todas saboreadas en boca,

creando personajes célebres

como quién engendra vida y después apetitoso, la arrebata.

Hasta que el insomnio acechó a mi descarnada sombra.

 

Y envalentonado...

¡No humanicemos al vino, él es el auténtico Dios!

 

En tiempos que la risa se va extinguiendo, 

el sabio encolerizó a su Dios,

paganizando al portador de la máscara.

Si los muertos resucitaran ¡bebamos!

que mañana moriremos.

 

¡Y heme aquí!

santiguado en cepa, envalentonado y guapo.

En mis memorias referidas,

empiné la copa a mi trémula saliva.

En mis sagradas tertulias,

me inspiré en el valor líquido.

A cada Estoico seduje en el placer Dionisiaco

infundiendo la añorada fortaleza.

 

¡Soy Sófocles! 

venciendo a Esquilo en las monumentales Dionisias

con ínfulas de arrojo y desparpajo

¡Soy trágico! 

Edipo es sólo mi infortunio enceguecido...

"La Comedia es sólo la tragedia llevada en el tiempo"

 

¡Vengo de la locura!

envalentonando a la mente frente al hastío cuando se pronuncia...

Y ya menos sobrio, vencí en el panteón al que se hace el vivo.

 

Porque en mis ritos funerarios lo necesité

y en Guerra de Samos lo bebí merecidamente y a destajo.

¡Libérame, Dionisio de la letra escuálida!

¡líbrame del infortunio del temido sacrificio!

 

...Y ya por los páramos,

cuando el apetito de los Dioses me ofrenda a la parca,

que la penitencia del filósofo vividor sea profusa, 

que las palabras "Vino y Obra" no me abandonen debajo de mi tumba.

¡He dicho!


Aída Reyes-Alcalde

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