La Mugre
- aidareyesalcalde
- 10 jul
- 1 min de lectura

Desde el borde intentó volar,
desesperado creyó en esa libertad
que falsamente da la calle.
(Al caer)
La noche es el nuevo deterioro,
¿son balas? se preguntó,
¿o sólo es Kafka?
La perturbación lo cegó.
Sueños de cloacas,
concreto de almohadas,
¡Soy el gran insecto!
tengo alas en la espalda
lo descreído, lo incrédulo
reina en mi vertedero.
Sueño profundo enmarañado,
he de zumbar por las noches disparatadas
replicando el sonido de la nada y el asco.
Entonces dijo:
¿es la sociedad la inmunda?
¿o sólo soy un bicho raro?
El juicio y la lucidez
deambulan en otra habitación
a muchas cuadras de aquí,
sentenció.
Una piadosa atea
y una arribista devota
se reúnen en las afueras.
Un respeto inusitado,
una conmovedora conversación
y una vela...
En las afueras
el basural y la ciudad.
La historia de un pueblo
es rota en una pata,
todo lo circundante es mugre
la fe abandona a todos por igual.
Un sacerdote un abuso oculta,
un político usufructúa del pobre,
un narco abre sus manos y
se arroga el favor del pueblo.
Nunca pensé tener tanto alimento,
dijo la cucaracha.
Aída Reyes-Alcalde








Comentarios