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Hacedor de humo
Luego de dar su más sentido pésame, sentenció el sabio a su tribu perenne: ¡Duerme! hasta que la esfera celeste se venga abajo, cuando la carne se vuelva espíritu, habrá concluido nuestro simulacro. Después del éxodo, la incerteza lo pone todo patas arriba y los indios dejaremos de existir patas abajo. Nuestras danzas serán de antaño una mera curiosidad, criaturas burladas o desterradas, condenadas a orbitar. Por la noche iniciaremos un nuevo rito descuartizando al hermano


El llanto de la quebrada
Yo no quise esta agua hijo mío en la perpetuidad de sol, la quise fresca en la desnudez de mis huesos implorando a tantos dioses como fuera posible, en las entrañas desérticas del hermano Tamarugo que en el ruego del sabio vencido fue en su súplica. En la cuna de un mochuelo extraviado un pequén pasa increpando ¿De qué dolor me hablas? tu nido y el mío solo plumas inmolando nuestros cuerpos, mientras un alma enlodada susurra «no hay peor dolor que ser pobre entre los cerr


La Mugre
Desde el borde intentó volar, desesperado creyó en esa libertad que falsamente da la calle. (Al caer) La noche es el nuevo deterioro, ¿son balas? se preguntó, ¿o sólo es Kafka? La perturbación lo cegó. Sueños de cloacas, concreto de almohadas, ¡Soy el gran insecto! tengo alas en la espalda lo descreído, lo incrédulo reina en mi vertedero. Sueño profundo enmarañado, he de zumbar por las noches disparatadas replicando el sonido de la nada y el asco. Entonces dijo: ¿es


Otra vez he visto a ese Cristo pasar
Soy un decrépito o tal vez un mártir devenido, un humilde soldado que deambula errante en un desierto intrincado. Hay noches que me parece oír de muertos, milagros y sepulcros y siento que se me doblan las piernas otros días veo al peregrino y me desintegro solemne ante dantesca imagen... "otra vez he visto a ese Cristo pasar" Me digo una y otra vez ¡esto es una alucinación! Hay noches de padecimiento y rebeldes tambores al unísono. Otras veces voy en búsqueda de mis


Recuerda que morirás
La parca dice que las cosas de la tierra poco existen y que la verdadera realidad se devela en el momento de morir. Soy un poeta del mal, el horror me mueve. Soñando estaba cuando el alarido de un ángel me espantó. - Acomódese aquí, llegó su hora. Él, apenas de rodillas, mostró perturbadoras imágenes. - Estas son tus trampas, boicotearte a ti mismo es lo que se te dio mejor, llamarte Poeta... mala cosa. Cuando el alma abandona la escoria un ángel se desploma. - En eso estab


Podredumbre y Belleza
Muerta yacía en la penuria y mientras pensaba en mi epitafio, una auténtica poeta se sentó al lado de mi tumba, y me miró fijamente a la cara. Me preguntó por qué había muerto y mi silencio fue mi vergüenza. ¿Y tú Dickinson? (le guiñé el ojo) -por la belleza- respondió. Y ambas como hermanas podredumbre y belleza, íntimas amigas del barrio y el lodo, nos encontrábamos en las noches y hablamos de nuestras muertes por los siglos de los siglos ¡amén! Hasta que el polv


Las tragedias son invenciones de sus dioses
Cuando en búsqueda de la fe, un hallazgo escabroso. Es su estrofa casi idéntica, ya sea en Biblia, Odisea o Dioses Olvidados. Perder el juicio no es sólo caída, Miré al cielo una trémula noche en busca del milagro prometido. Seguía cayendo el fuego y la ira hacia mis pies. Los misterios son irrebatibles decían los profetas engalanando sus altares despotricando del más infame de los designios. Y en la sinagoga con llagas en los pies recreó una acrópolis que lo llevaba d


De Potrerillos a Estación Central
Bajamos por la salitrera, todos discípulos siguiendo los pasos de nuestro Cristo raquítico. Estando en el Elqui recitó mandamientos, pecados capitales como si el santísimo arrojara a su boca reseca esos hondos misterios, asimismo iniciaba ritos bautismales a la manera de Juan ¡maldito taparrabo! nunca nos atrevimos a decirle que parecía un indio pícaro. Nosotros nos preguntábamos ¿dónde iría a parar el pecador? de seguro al “quita pena” muerto de la risa, santiguado en el bre


Los últimos
Lleva años allí, la disciplina la viste a cabalidad, su memoria no va a la par, puede que la muerte le recuerde sus faltas, lo inquietante es oír que olvidará de todos modos. De pronto se oye un golpe, es un visitante que tiene quebrada la cara y le invita una partida. –Soldado, hay una obra oscura que no se conoce y que llaman "recuerdo roto", demonios en el lugar incorrecto, visiones de un hombre que se pierde a sí mismo cuando excava en su pasado. Es una criatura selectiva


El busto de Palas
Y aquí me encuentro bajo el yugo de una displicente que algo oculta entre su manto sagrado, como si exonerarme al abismo en medio de la noche no engendrara en mí ese desasosiego de cuna, como si su mirada inmortal e irrisoria no hiciera más que restregarme la crueldad que sostiene nuestras columnas. Una túnica sagrada desdeña en mí el conocimiento y es aquí, en esta derruida civilización en que los combativos, los pensantes y las desaforadas son excluidos ante a la pervers


Odisea Pretenciosa
Telémaco me manda callar...
¿Acaso no sabes quién financió nuestras insolvencias?
¿Crees que fue tu padre Ulises?
¡no mi querido imberbe!
Él fue a hacerse el Héroe


El devenir de los héroes
Te conté una historia Poeta, de ángeles que gimen al dolor y soldados que ven un espejismo en pleno desierto y huyen despavoridos... No cualquiera es testigo del Pacífico puesto de rodillas y posee una tumba vacía. Un dios es inmortal, pero un héroe es vida, error y muerte. ¡tenebrosa pampa!, testigo irrestricto de mi dolor y desamparo. Es extraño verme con vida aún, pues sabía que era un sobreviviente irreconocible. Me había armado con relatos heroicos, pero aún faltaban


Des ahogada
Dios hizo el mar, el cielo y la tierra en una semana y yo lo destruí en unas cuantas horas. La poesía no es más que odas y olas que se rompen. Yo Virginia, juro por mi vida que una parte de mi era ese ángel que se corrompe, juro que fue Dios quién me arrojó a esas olas, que harto de mi inmoralidad y mi falta de humor, puso piedras en mis bolsillos en vez de arrojarlas a mi cara. Las olas que besaron mi cuerpo le dieron ese adiós de Dios y Diosa en el silenciado mar. Fue e


Una muerta salitrera
Cuando la insolación reverbera La tierra es implacable y bruta, tiene el desierto tatuado, ni el guano le abona ni el yodo le cura, el nitrato, más de lo mismo. Ni Caleta Coloso ni el Ancla en el alto del cerro, ni siquiera el fantasma de North pudo con tanta maravilla. Ni el ferrocarril, ni la Chimba, na’ de na’. Cuando se es animita obrera, una se las da de espantador de jornada completa. Los hombres al salitre y las mujeres a la vianda, la herencia de la diosa Pampa ta


Rey Nicanor
Pasé un siglo de mi eterna vida trastornada por un demonio de doble cara, de caer en bajezas de cualquier tipo a burlas sin cuento. Todo lo veía a través de su ojo tuerto, yo pasaba las noches esclavizada afuera de mi mausoleo de turno. Cada vez me convencía de lo espectacular que era ese misericordioso tacaño. No tardé en cometer algunos ilícitos y me hice experta en el robo de historietas. Solía presentarme en su laboratorio de lujo muy cerca del matadero, mis a


Ícaro, Leonardo y Juan Salvador
Mi carta de navegación es superflua– dice Ícaro, tengo planos que puedo recrear a vuelo de pájaro. Cuando veo mis elevos bajo asedio, sé cómo combatir a los curiosos desde mis trincheras, reconstruir nuevos planos con mis intrincados instrumentos. Entre herejía y verdad deambula la máquina voladora, sobre los páramos y el panteón, Leonardo va en busca de la escoria para plasmar su reveladora anatomía, el "Hombre como obra perfecta" quedaba en entredicho después de unos días d


El ingenioso hijo de algo
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, vivía un hijo bastardo de un antiguo proxeneta, mas esto no le impidió cabalgar su caballo y leer apasionadamente al Señor de la triste figura. Cuando cayó en desgracia por estrafalarias estafas un juez declaró: Tu falta sólo amerita quedar tras las rejas y dejando al rape su alargada barba sintió que las mufas de toda la Mancha lo dejaban desnudo. Su escudo y espada fueron a dar al vertedero y sin mujer que lo


La Otra Evolución
Y en una jaula, puesto de cabeza, me vi en el arca, seguramente es un nuevo experimento pensé ¿otro error? posiblemente, pero eso siempre depende de...., reverberaba el Mono.


Envalentonado
Después de ser santiguado en uva, hablar en público se me dio rápido. Mi fomedad profusa fue aturdida en brebaje y un tal Dionisio, de algún modo extraordinario, me otorgó el don de la palabra y una desproporcionada sonrisa. Lo macabro, lo prodigioso, la consternación a la letra descarnada, era alimentada por este milagroso enjuague e hizo que el circunspecto se dilatara infundiendo el arrojo. El espectáculo de la máscara de los Dioses irrumpió insolente en mis sueños impu


Inmisericorde
El purgatorio es un arte inagotable para el hombre, tiene al Demonio salivando a nuestra boca, es padecer y falsa esperanza, por eso la fiebre. -En este otro lado, todo cuanto ves, le sobrevive al averno. -No huyas de mí, "dulce ángel", este es nuestro paraíso. Así es el Diablo, roble viejo, saboreando al circunspecto que no sabe de felicidad, de lejos, algo muy similar a Dios. 1er círculo Yo, de bautizo a extrema unción, siempre esa cruz. 2do pasaje Palabras despiadadas


Alberto, el cortés
Distraído tropezó con la incerteza, el estar de manos atadas lo nubló. ¿Cómo poder ver la luz en un día absolutamente negro? La noticia de no poder ser padre lo sacudió, pero como es la vida de dulce y agraz, lo premió con una compañera de vuelo maravillosa. ¿Qué hago con este dolor, si lo único que quiero es volar? igual que las gaviotas, libre en aire, por el aire libre. Comenzó poco a poco a tomar altura y en un vuelo limitado, rompió la barrera mental. Sacudió la medio


Falta Sangre
Yo, Demonio. Perder el juicio no es sólo caída, la mente está llena de pistas falsas. Yo, impúdica memoria, leyenda incierta de los astros, susurro en sus oídos dotes de intelectualidad. Me satisfacen incansables deseos de sabiduría, yo intercambio frases en sus libros para que sepan que las paredes de la razón no están ni estarán vacías. Y como si fuera una burla, el intelectual extrajo algunos recuerdos de la tumba. Un día lo encontré tomando apuntes en el laberinto


El desierto que une al Prodigio y al Paria
Aseveran las lenguas del culto a Sabella que el hombre, salvo el desierto, es irrelevante. Los más incrédulos dirán que el lenguaje auténtico se fue al despeñadero, pero lo cierto es que la memoria depara silencios atroces, ideas imprecisas, sensaciones conocidas, causalidades, como si fuéramos soldados de cartón de un Dios que ríe. Desde que leí "Chile o una loca geografía" algo me trastocó, posiblemente una mezcla entre un mapa con puntos cardinales inexistentes y la pobrez


El Hombre y la Máquina
Máscara Cuenta la historia de los dioses que, al ver al ser humano en su arrogancia, a toda una civilización les concedió una máscara, donde la vida de los otros fuera recreada, en medio del bullicio, los vapores y las máquinas voladoras. (Hombre) Antes de ser desfigurado, era yo invisible a la mirada del hombre. Donde el dolor no toca lo imaginario, lo hace esta sonrisa descarnada. Hasta que los dioses esculpieron en acero mi rostro. Lo cierto es que poseo una mutilada son
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